En el mismo período Valparaíso subió 32,5%; Viña del Mar, 20,7; Concón, 20% y Quilpué, 36,7%. Esto podría acarrear nuevas cuarentenas para la zona y sumarse así a lo sucedido a la Región Metropolitana, que el pasado fin de semana ingresó a Fase 1.

Lo anterior, según el más reciente informe dado a conocer por el Centro de Diagnóstico e Investigación de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Valparaíso (UV). En las últimas dos semanas (periodo  máximo a considerar  para  la  incubación  del virus) en la Región de Valparaíso los nuevos contagios subieron un 24,9% (de 3.470 a 4.334), mientras que los casos activos confirmados lo hicieron en un 22,6% (de 3.272 a 4.013).

Y entre las capitales provinciales de mayor población, en Quillota el alza fue de 27,4%, en Los Andes de 44,2% y en San Felipe 9,6%. Solo en San Antonio se observó una baja, aunque leve: 1,4%.

En cuanto a la tasa de positividad, el informe de este centro advierte que ésta se ha mantenido en torno al 9% a nivel nacional, al igual que en la región. Ambas, siguen superando ampliamente el umbral recomendado para este indicador, que es del 3%.

Según el director del Centro de Diagnóstico e Investigación de la Universidad de Valparaíso, el médico infectólogo Rodrigo Cruz. “El desafío que tenemos por delante no solo debe ser el de cortar el circuito de los contagios, sino, también, el de diseñar medida que nos permitan convivir con el virus en forma permanente, porque con o sin burbujas territoriales, con o sin cierres productivos, con o sin cuarentenas o pases de movilidad, éste virus no va a desaparecer hasta varios años más”, sostiene el especialista.

Para Cruz, el rebrote que en estos momentos vive Chile -ad portas del invierno- es consecuencia de una movilidad alta que ya no puede ser frenada mediante confinamientos masivos o acotados porque las cifras están disparadas y se han estabilizado en torno a los 6 mil casos.

Por lo anterior, el médico infectólogo sugiere avanzar más hacia una modalidad que permita a la gente estar al aire libre, desplazarse por parques, cerros, plazas y playas, manteniendo la distancia física y usando siempre mascarilla, y de paso, impedir su desplazamiento hacia otras regiones, independiente de la fase en que éstas se encuentren, hasta que el índice de transmisibilidad sea sustancialmente inferior a 1.

Y en cuanto al comercio, le parece adecuado no autorizar el funcionamiento de centros de acceso masivo que operan bajo techo y a restaurantes o lugares en que las personas tiendan a aglomerarse en espacios limitados, pero no a nivel de locales de barrio o ferias libres, que atienden público con aforo reducido y donde el riesgo se sabe que es menor.

“Es decir, nuestro desafío es lograr convivir y controlar el contagio  del virus. Asumir que la movilidad se mantendrá y que se debe privilegiar una mayor libertad de movimiento- como ya ocurre en otros países- para practicar ejercicio, caminar y recrearse al aire libre, pero exclusivamente dentro de la comuna en la que se vive, en ningún caso para que viajar a otras zonas del país ni menos al extranjero”, argumenta el doctor Rodrigo Cruz.

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